Dirāsāt Hispānicas

Descripción: http://www.cpu.rnu.tn/img/up_prod/715175.JPGBoukraa, Leïla (2011). Teatro español y memoria histórica. Tunis: Centre de Publication Universitaire, 440 p.

Enrique Serrano Asenjo - Universidad de Zaragoza, España

 

1El propósito de la profesora Boukraa es plantear el análisis del fenómeno de la memoria histórica en la dramaturgia española de final del siglo XX y comienzo del XXI a través de los siguientes títulos: ¡Ay, Carmela! (1987) de José Sanchis Sinisterra, Última batalla en el Pardo (1991) de José María Rodríguez Méndez, El jardín quemado (1996) de Juan Mayorga, Misión al pueblo desierto (1999) de Antonio Buero Vallejo y El olvido está lleno de memoria (2002) de Jerónimo López Mozo. Se trata de autores nacidos en momentos distantes, todos fundamentales en el canon de las letras españolas y que se ocupan en los textos citados de la última guerra civil mediante el subgénero del drama histórico.

2El punto de partida de la autora es bien sugestivo y, lamentablemente, se encuentra muy anclado en la realidad de la joven democracia de España: a saber, un déficit en la convivencia producido por el proceso de transición desde la dictadura, déficit que consiste básicamente en el olvido de lo relativo a la contienda fratricida de 1936-39 y a sus consecuencias políticas y sociales. Esta ignorancia de la historia reciente provoca pérdida de la identidad de los ciudadanos en cuanto tales y una muy mellada cohesión entre ellos como miembros de la misma comunidad. Ante esta situación los escritores citados reaccionan críticamente en sus dramas con un propósito ético y, sin duda, político. Estamos, pues, ante obras con un deliberado propósito de acción sobre la sociedad.

3Boukraa aborda su proyecto con una introducción teórica en la que sienta las bases del análisis de los textos y dedica las cinco partes principales del estudio a cada una de las obras mencionadas, que en el caso de las relativas a ¡Ay, Carmela! y Misión al pueblo desierto son de un nivel de detalle que las convierte en verdaderas monografías. Con buen conocimiento de la bibliografía crítica, la autora establece el enfoque de su análisis en el concepto de “posmodernidad”. Contando con él, el individualismo de los dramaturgos estudiados fragmenta sus fábulas mediante la intertextualidad o bien mediante la metateatralidad.

4Así se lanza el proceso de desenmascaramiento de la memoria oficial en el presente, para acudir el pasado a través de la experiencia personal de los creadores y, por fin, en un movimiento de vuelta atrás, regresar al presente que se desea iluminar y mejorar. Porque, evidentemente, como todo género “histórico” la mirada de los literatos ofrece al mismo tiempo una visión de lo que fue y de lo que es en estrecha interdependencia. De especial interés me ha resultado en el libro el empleo del concepto unamuniano de “intrahistoria”. La duda que establece el drama histórico de la posmodernidad en relación a la historia recibida, engañosa y desmemoriada, encuentra su vía de superación mediante dicha historia de la gente común, de los “sin historia”. Ellos ahora, por fin, tienen el uso de la palabra en una tarea desmitificadora de lo acaecido que, en rigor, lo recupera como un elemento clave de la construcción de la España actual. Junto a la reflexión sobre el tiempo y los personajes, el trabajo presta atención bastante al espacio en la medida en que este actúa como un mecanismo activador de la memoria individual. Al respecto, la autora viene a coincidir con el enfoque conocido recientemente en las disciplinas humanísticas como spatial turn y que pretende, en síntesis, aumentar la atención al elemento espacial del mundo histórico.

5Las cinco obras analizadas son, para Boukraa, teatro de ideas y teatro comprometido. También son textos autobiográficos con un mismo referente en el pasado, pero edades diversas en sus autores: Buero y Rodríguez Méndez conocieron la guerra, Sanchis Sinisterra y López Mozo viven la dictadura franquista, mientras que Mayorga nace a final del régimen. Desde sus memorias individuales, estos escritores con sus personajes testigos dan voz a las víctimas del conflicto y de la represión siguiente. Únicamente contando con ellas, con la catarsis trágica que aportan cabe restaurar el pasado verdadero, para construir un futuro nuevo, libre y donde quepan la esperanza y el perdón. Los espectadores o lectores deben tomar buena nota de los verbos que les exigen culminar este planteamiento y que en cada título subraya esta investigación: “excavar” (El jardín…), “estudiar” (Misión…), “juzgar” (¡Ay, Carmela!), “hablar” (El olvido…) y “criticar” (Última batalla…).

6El trabajo que se reseña me parece un estudio universitario ejemplar en muchos aspectos y destinado a convertirse en obra destacada en su tema. Acaso el título resulte un tanto inespecífico, por lo que hubiera sido útil mayor precisión sobre el alcance del contenido; y los estudios de las obras particulares, de forma casi inevitable, son algo desiguales. Todo ello no obsta para el reconocimiento primero de la excelente altura investigadora del volumen.

 

 



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