Dirāsāt Hispānicas

Descripción: Macintosh HD:Users:Barbara:Desktop:170987.jpgDe Epalza Ferrer, Míkel y Abdel Hakim Slama Gafsi (2010). El español hablado en Túnez por los moriscos o andalusíes y sus descendientes (siglos XVII-XVIII). Material léxico y onomástico documentado, siglos XVII-XXI. Valencia: Publicacions de la Universitat de València, 672 p.

Antonio Constán Nava - Université de Gabès, Túnez

 

1Sin lugar a dudas, el 2009 fue un año significativo para la moriscología pues fue el año en el que se conmemoró el 400 centenario de la expulsión de los moriscos de España, siendo el 2010 un año en el que los frutos de numerosos trabajos científicos vieron la luz gracias a esta conmemoración. El libro de Míkel de Epalza y Abdel Hakim Slama-Gafsi es una muestra del rigor científico y la labor de años de investigación. Ya el título resume y plasma con precisión el tema que será tratado a lo largo de sus casi setecientas páginas. Un estudio sobre un tema que traspasó las fronteras políticas de la península ibérica, y ejemplo de esto es el país sobre el que ambos autores realizan sus hipótesis y conclusiones, consiguiendo dar una visión amplia, compiladora y concisa de este tema. Epalza y Gafsi logran dar un marco mucho más profundo de estudio a un tema que ha sido abordado puntualmente por otros investigadores, abarcando cualquier aspecto tanto histórico como residual en la actualidad de la situación lingüística de los moriscos en el exilio y lo que ha pervivido de este español en la actualidad sin limitarse únicamente a los textos escritos. Además, comparan esta situación lingüística con la de otros lugares en los que los moriscos también tuvieron su destino final, como podrá verse en el apartado 10, “Comparación con otros grupos de hispano-hablantes en el mundo islámico”, no limitándose exclusivamente al marco de la actual Túnez.

2El especialista y revisor final de la obra, Luis F. Bernabé Pons, es quien realiza el prefacio de la obra. Ahí da a conocer el devenir de la presente publicación: cómo fue gestándose su redacción por parte de Míkel de Epalza y Slama-Gafsi así como los momentos finales de la culminación de años de recopilación de datos y análisis minuciosos. Mucha documentación hubo que dejar fuera al publicar el presente libro por cuestiones ajenas a los autores y por demanda de la editorial. Lamentablemente, Míkel no pudo llegar a ver materializado el presente libro.

3A continuación, Alfonso de la Serna escribe el prólogo a la obra. Exembajador de Túnez y amigo de Míkel de Epalza, al que conoció durante el periodo en el que este vivió en aquel país, recuerda el tiempo en el que llegó a tierras tunecinas como diplomático de Exteriores y los contactos con la historia morisca en aquella tierra, una realidad que pronto hizo suya y por la que sintió una especial atracción, convirtiéndose Míkel de Epalza en su guía en la aventura del descubrimiento de la historia de este colectivo desterrado a tierras. En esta aventura, recuerda a Hasan Husni Adbulwahab, “patriarca de la historiografía tunecina del siglo XX acerca de la aportación étnica extranjera en su país”, y a su amigo de origen morisco Slimane Mustafá Zbiss, con quien descubriría los lugares habitados por los descendientes de los moriscos. Finaliza su escrito agradeciendo a Slama Gafsi y a Epalza la oportunidad de dedicar unas palabras a “este gran libro”, como así lo define en su prólogo, el último texto escrito antes de morir.

4Los autores agradecerán a D. Alfonso de la Serna en la introducción que sigue las páginas de su “prólogo” a este libro, quien “ha de ser considerado como inspirador y promotor benemérito de este libro”. Además, en esta introducción resumen a grandes rasgos las partes en las que se divide el libro, el índice al mismo y lo que para ellos es esta obra: “Éste es un trabajo de historia, de historia de la lengua española en un ámbito espacio-temporal determinado y de historia de los moriscos después de su expulsión de España”.

5El libro está claramente dividido en dos bloques centrales. El primer bloque, llamado “Estudios introductorios”, está dividido en los siguientes subapartados: “El tema y sus límites”, “Contexto histórico y sociolingüístico”, “Principales investigadores e investigaciones sobre los restos del español hablado por los moriscos” y “Cómo evolucionó o desapareció el uso del español entre los moriscos o andalusíes de Tunicia (siglos XVII-XX). El segundo bloque, «Presentación del material lingüístico», consta de “Advertencias generales”, “El léxico general presuntamente hispánico”, “La onomástica: los antropónimos presuntamente hispánicos”, “La onomástica: los topónimos presuntamente hispánicos”.

6Comienza la primera parte diciendo cuál va a ser el marco de estudio, tanto el marco geográfico de la lengua en Túnez como la extensión geográfica del poblamiento morisco de habla española. En estas páginas, los autores expresan las dificultades halladas en la recogida del léxico hispano a investigar y cuál es la importancia y las perspectivas del tema de estudio tratado en su obra. Dan a conocer cuáles son los principales documentos sobre los que se van a basar algunas de las hipótesis y conclusiones de la obra a raíz de la perduración del español en Túnez. Estos documentos son el perteneciente al español Francisco Ximénez durante su estancia en Tunicia de fecha 1720-1735; el segundo, de 1725, del francés Jean-André Peyssonnel; y, por último, un documento del religioso francés Vicherat fechado en 1746. En esta primera parte realizan un estudio sobre los diferentes términos de identificación étnica con los que los moriscos eran conocidos y se daban a conocer por ellos mismos, como “andalusíes”, “granadinos”, “tagarenos”, etc.: el ser originarios de la península Ibérica fue su rasgo de identidad más importante. Introducen qué lenguas hispánicas serán las utilizadas tanto escrita como oralmente por estos moriscos instalados en Tunicia: el castellano con sus variantes y el catalán-valenciano.

7¿Qué es lo más llamativo de este primer bloque?

8En primer lugar, los investigadores enmarcan los contextos histórico y sociolingüístico en el que se inserta la comunidad morisca de Túnez. Para ello se valdrán de cuatro documentos escritos realizados por tres testigos: el morisco Bejarano o Áhmad Ibn-Qasim Al-Háchari Shihab ad-Din, el historiador argelino al-Máqqari y el religioso trinitario Francisco Ximénez. Estos testigos dejaron constancia de la buena acogida que tuvieron los expulsados por parte de la autoridad tunecina.

9En segundo lugar, sitúan la lengua hablada por los moriscos en el contexto de las lenguas de contacto e interacción que se hablaban en Túnez. Estas lenguas serán: el árabe, el turco, el beréber o tamazigt, el castellano y el catalán-valenciano, el italiano, el francés y el provenzal, el latín y el hebreo. También dedicarán unas páginas a la «lengua franca» y los estudios que versan sobre esta lengua, preeminentemente oral, hablada en el Mediterráneo, en una zona donde los problemas prácticos de comunicación se planteaban por su plurilingüismo, situación que terminó haciendo que en Tunicia se impusiera el árabe. En esta situación de conflicto lingüístico, a los moriscos se les añadía la “tensión religiosa y sociológica”, resumida por Luis F. Bernabé Pons como una tensión lingüística entre el árabe (necesario para recuperar la identidad religiosa) y el español (como lengua extranjera que traían de España), que llevó a una diglosia en el uso del árabe y de la aparición del bilingüismo con el uso de la originaria lengua romance, lengua que fue legitimada por las autoridades islámicas de Tunicia.

10En tercer lugar, sitúan la lengua en diferentes ambientes de uso del español: en el ambiente familiar; en el ambiente de las poblaciones rurales, es decir, en aquellas zonas de asentamiento de los moriscos; en el ambiente profesional y técnico; y, por último, en el ambiente internacional y cosmopolita de los puertos tunecinos.

11En cuarto lugar, comparan la situación lingüística de la comunidad morisca asentada en Tunicia con la de otros grupos de hispano-hablantes asentados en otras partes del mundo islámico (como los moriscos asentados en la Curva del Níger, en Marruecos, en Argelia, Libia, Egipto, y otros territorios otomanos como en los territorios balcánicos y anatólicos) y no islámicos (como los moriscos que marcharon a Portugal, América española y portuguesa, Francia, península itálica, Países Bajos, Alemania).

12En quinto y último lugar, concluyen la primera parte de este estudio reflejando y condensando la visión de la “diáspora morisca” a través de siete textos breves, de creación literaria, escogidos entre algunos más y pertenecientes al siglo XVII. Finalizan defendiendo en el capítulo “Cómo evolucionó el uso del español entre los moriscos o andalusíes de Tunicia (siglos XVII-XX)” que los moriscos al final acabaron perdiendo la lengua traída de España.

13En el segundo bloque de la obra, titulado «Presentación del material lingüístico», los autores aportan claves para leer y entender el listado y clasificación en listas, tablas, descripciones y comentarios que expondrán durante las aproximadamente doscientas cincuenta páginas que ocupa esta segunda parte. Así pues, a lo largo de todo este listado se recogen 286 entradas, con un total de 1340 presuntos hispanismos de los que 848 son entradas de antropónimos, 286 nombres comunes y 206 topónimos o nombres de lugar.

14La primera clasificación que llevan a cabo consiste en dividir el léxico en campos semánticos: títulos personales, técnico (sobre todo, el inherente a la artesanía del bonete “tunecino”), alimentación, fiestas y juegos, agropecuario, construcción, mobiliario, etc.

15En la segunda clasificación se centran en la antroponimia. Así, en el capítulo “La onomástica: los antropónimos presuntamente hispánicos”, realizan una estructuración general y una categorización de los nombres de personas en árabe y en español: el modo de formarse los nombres de personas y de colectividades, en los siglos XVII-XVIII y en el XX-XXI, tanto en las sociedades áraboislámicas como en la española, así como las posibles influencias de otras lenguas, como el turco, el francés o el italiano, incluso, algunas formas que han quedado a través del hebreo. Comparan los antropónimos hispánicos en Tunicia con los presentes en otros países arabo-islámicos, como en al-Ándalus, Marruecos y Argelia. Establecen agrupaciones de los antropónimos atendiendo a distintos campos semánticos. La importancia de este capítulo radica en lo que los autores han denominado como la manifestación de un “hibridismo cultural”: el reflejo de las identidades conservadas en Túnez.

16La tercera y última clasificación trata de la toponimia. De este modo, en el capítulo “La onomástica: los topónimos presuntamente hispánicos”, ambos investigadores ofrecen los nombres de lugar que aparecen en las fuentes documentales y que se pueden atribuir, en principio, al español de los moriscos y sus descendientes en Túnez. Agrupan los topónimos por orden alfabético y dan la localización geográfica de los mismos.

17Finalmente, el libro concluye con el capítulo “Algunas conclusiones al presente libro”, seguido de un apéndice en el que se incluyen una entrevista sobre los moriscos en Túnez, realizada por Abdel-Hakim Slama Gafsi al Sr. Slimane-Mústafa Zbiss y su familia, descendiente de moriscos, una bibliografía sobre moriscos, realizada por Epalza y Gafsi-Slama y, finalmente, una abundante bibliografía general.

18La importancia de esta obra radica en que se han condensado de manera ponderada y minuciosa todos los estudios que existen hasta la fecha, relativos a la lengua hablada de la comunidad morisca en Túnez, como los realizados por investigadores como F. Bernabé Pons y su excelente aportación sobre la Bibliografía de los moriscos, así como el estado de la cuestión que realizara este junto a M. J. Rubiera Mata sobre la lengua de los mudéjares y moriscos, los estudios realizados por Slimane Mostafa Zbiss y la aportación a los estudios sobre esta comunidad realizada por Adbeljelil Temimi, las investigaciones dentro de este campo llevadas a cabo por J. Cheikha, F. Dachraoui, Ridha Mami y, sobre todo, las aportaciones de Míkel de Epalza y Abdelhakim Slama-Gafsi, ya no solo como autores, sino como investigadores consagrados por años de dedicación, cuyo rigor exhaustivo en sus estudios ha contribuido al corpus bibliográfico general sobre la cuestión morisca, no únicamente sobre la relativa a la lengua hablada de los moriscos, sino sobre esta comunidad en Túnez y en el resto del espacio geográfico que conforma el Mediterráneo. Por lo tanto, no solo estamos ante una revisión de todas las aportaciones que se habían realizado hasta el momento, como bien se expone en la parte del libro titulada “Principales investigadores e investigaciones sobre los restos del español, hablado por los moriscos” o, en los primeros capítulos del libro, donde se trata del «Contexto histórico y sociolingüístico», sino que pretende ser un puente hacia el conocimiento de aquellos moriscos que se marcharon a Túnez y de sus descendientes, un “libro-puente” que abra las puertas a futuras investigaciones. En la conclusión del libro, sus autores transmiten la idea de que esta obra no supone una puerta cerrada, un estudio que deba marcar un punto final al respecto de los estudios sobre la lengua hablada de los moriscos en Túnez.

19Se puede afirmar sin temor a equivocarnos que estamos antes el estudio más exhaustivo realizado hasta este momento, no solo de manera cuantitativa, sino de manera cualitativa, sobre la lengua hablada por los moriscos en su exilio, en este caso, la comunidad morisca en Tunicia y sus descendientes. Sin duda alguna, una obra que va a ser referencia obligada durante mucho tiempo para aquellos investigadores, neófitos o consagrados, que se acerquen al tema.


 



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